Daysi Casas

Ciudad de México, 24 de septiembre del 2020 (Maya Comunicación).- Desde 1970, las poblaciones de vida silvestre han disminuido en promedio dos tercios de la biodiversidad del planeta y América Latina es la región que presenta la mayor pérdida de mamíferos, aves, reptiles y peces según la edición 2020 del Informe Planeta Vivo de WWF.

En la presentación del Informe Planeta Vivo 2020 y su relación con América Latina en la que participaron Roberto Troya, Director Regional de WWF América Latina, María José Villanueva, Directora de Conservación WWF México y Luis Germán Naranjo, Director de Conservación WWF Colombia, se informó que las poblaciones monitoreadas globalmente de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios disminuyeron en un 68% siendo América Latina la región con el resultado más impactante con una reducción en promedio del 94%.

El informe destaca que el motor más relevante de la pérdida de biodiversidad en los sistemas terrestres es el cambio de uso de suelo, principalmente la conversión de hábitats nativos como los bosques, praderas y manglares, en sistemas agrícolas para la producción de alimentos, le siguen la infraestructura de impacto ambiental, el crecimiento urbano, la producción de energía y la minería.

El Informe previene que la pérdida de biodiversidad amenaza también la seguridad alimentaria por lo que urgen acciones para transformar nuestro sistema alimentario mundial.

“Además de la producción de alimentos, la biodiversidad del suelo proporciona una amplia gama de funciones y servicios de los ecosistemas, incluida la retención y purificación del agua, el ciclo de los nutrientes, la degradación de algunos contaminantes y la regulación de los gases de efecto invernadero, así como el mantenimiento de plantas y animales”, puntualizó Luis Germán Naranjo, Director de Conservación y Gobernanza de WWF Colombia.

En el contexto de la pandemia por el Covid-19, el IPV invita a replantear la relación fallida humano-naturaleza y sus afectaciones en las interacciones sociales a través de lo que denominan “un renacimiento verde” que reconoce el rol de la naturaleza en el bienestar de las naciones, y afirma que Casi el 50% del PIB mundial depende de manera directa o indirecta de la naturaleza por lo que se estaría gastando más de 500 mil millones de dólares al año en asuntos relacionados con la crisis medio ambiental si no se invierte de manera oportuna en las instancias federales que se encargan de la protección del medio ambiente y en el trabajo de la sociedad civil organizada.

“La pérdida de hábitats, la modificación de ambientes naturales y, en general, la pérdida de biodiversidad son factores que han propagado las enfermedades infecciosas emergentes. Las enfermedades que se originan en animales causan casi 3 millones de muertes cada año. Para prevenir futuras pandemias tenemos que cambiar y restaurar la relación de la humanidad con la naturaleza”, comentó María José Villanueva, Directora de Conservación de WWF México.

A fin de revertir esta pérdida de biodiversidad, la conservación es fundamental pero no suficiente, afirman, por lo que exige transformar los patrones de producción y consumo de alimentos, impulsar un modelo donde los límites del planeta sustenten las decisiones políticas y económicas, y emprender acciones que ayuden a detener los motores del cambio de uso de suelo, reducir los desechos y favorecer dietas más saludables y sostenibles.

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