CDMX a 20 de julio de 2020.- La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, integrantes de Greenpeace México, investigadores de la UAM y expertos en economía circular piden a las y los capitalinos evitar consumir productos desechables y elegir artículos duraderos, ya que los materiales desechables afectan el medio ambiente y la salud de los seres vivos.

Ornela Garelli, especialista en consumo responsable de la Organización Greenpeace México, alertó que la contaminación generada por plásticos desechables afecta a más de 100 mil animales marinos y provoca la muerte de un millón de aves al año, además de que también daña la salud humana.

«No es una problemática que se quede en el plano ambiental ya que se han encontrado microplásticos en en alimentos y bebidas que consumimos diariamente como por ejemplo la cerveza, miel, azúcar, agua embotellada e incluso en los mariscos u otros alimentos. Esto hace que comamos hasta 70 mil piezas de plástico al año», precisó al participan en el webinar «Desechables, ¿en realidad los necesito?», organizado por la Sedema.

La especialista en consumo responsable detalló que una investigación realizada el año pasado por Greenpeace detectó que en uno de cada cinco peces que se compran para consumo humano en el país se hallaron microplásticos en sus vísceras.

Durante la reflexión virtual, como parte de los viernes de cultura ambiental que promueve la Sedema, Garelli vinculó la problemática de los plásticos con el medio ambiente y el consumismo: «Vivimos en una sociedad de consumo, consumimos en exceso y esto está generando efectos ambientales. La influencia del marketing empresarial tiene mucho que ver ya que las empresas han utilizado una estrategia de publicidad para decirnos que el plástico es un material fantástico y muy importante que va hacer nuestra vida más fácil y más cómoda».

En este sentido, resaltó que el 80% del impacto ambiental de un envase plástico viene justamente de su diseño, desde su origen, para ser utilizado solo por unos minutos y después desecharlo. Esto, dijo, impide que el envase sea reutilizado por más años porque está destinado a tirarse.

«La contaminación plástica no es un problema de gestión de residuos, porque estamos generando residuos en cantidades sumamente grandes que no podemos manejar […] Algunos plásticos de un solo uso son hasta ridículos, cómo es posible que no podamos ver a la naturaleza desarrollando por millones de años un empaque natural, resistente y nosotros, los seres humanos, ponemos a las frutas, a las verduras en empaques plásticos. Los costos ambientales que nos está trayendo esta acción son sumamente graves y esta cultura está generando graves impactos como es la llegada particularmente a los océanos», agregó.

Al respecto, Alethia Vázquez, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco, comentó que del 100% de todo lo que se genera en el país, aproximadamente el 13% está constituido por plásticos como las bolsas, los envases de alimentos, productos limpieza y de cuidado personal, unicel y envases de PET.

Detalló que de todos los usos que se le dan a los plásticos entre 40% y 50% se destina a aplicaciones de envase y embalaje, y estos generalmente tienen una vida útil corta porque se usan y desechan rápidamente. Agregó que cuando no se entregan al sistema de recolección o acopio se pierde todo el control y esto provoca que sean transportados por la lluvia o el viento y lleguen a los drenajes, así como a distintos ecosistemas.

Ornela Garelli y Alethia Vázquez coincidieron en que el mejor residuo es el que no se genera, por lo que es necesario combatir la cultura de usar y tirar, así como evitar el uso de plásticos desechables y usar productos reutilizables, no tóxicos y accesibles para todas y todos.

Al respecto, Rodrigo Ramírez, Antonio Landaburu y Mauricio Luna, ganadores del concurso de Innovación Retos CDMX en el área de economía circular, con el proyecto «Boomerang», que consiste en un producto – servicio de contenedores reutilizables para despacho de alimentos en restaurantes, comentaron que su objetivo es evitar el uso de desechables y por lo tanto la generación de residuos asociados a estos productos.

Rodrigo Ramírez mencionó que en México cerca de 9 millones de personas piden comida a través de apps: «En promedio un mexicano pide comida cuatro veces al mes y la razón por la que nacemos es para frenar y evitar la contaminación plástica a través de contenedores de acero inoxidable pues entendemos que es un producto que puede durar más de 20 años y siempre va a poder ser reciclable».

Explicó que con su proyecto los restaurantes seguirán recibiendo pedidos y la comida será servida y entregada en ese contenedor. Boomerang dará un tiempo de 24 horas al consumidor para recoger el contenedor para después lavarlo, desinfectarlo y regresarlo al establecimiento de comida.

Finalmente Irving Delit, ingeniero ambiental de Sedema y participante en la elaboración del programa integral de Residuos Sólidos de la Ciudad de México, informó que en la capital se están generando más de 13 mil toneladas de residuos al día y cada persona aporta con alrededor de kilo y medio de residuos.

«Esto está provocando impactos y costos ambientales y económicos. La disposición final está costando al Gobierno de la Ciudad cerca de 2 mil millones de pesos al año, por lo que es necesario generar esta toma de conciencia», manifestó.

Recordó que a mediados del año pasado se realizaron una serie de modificaciones a la Ley de Residuos Sólidos para establecer la prohibición, comercialización y distribución de bolsas de plástico desechables. Sostuvo que el espíritu de estas modificaciones es generar hábitos más sustentables al ocupar envases reutilizables y no sólo sustituir por desechables compostables.

Otras prohibiciones contempladas en dicha ley entran en vigor a partir del 1 de enero de 2021, cuando quedará prohibida la comercialización, distribución y entrega de tenedores, cuchillos, cucharas, palitos mezcladores, platos, popotes o pajitas, bastoncillos para hisopos de algodón, globos y varillas para globos, vasos y sus tapas, charolas para transportar alimentos, aplicadores de tampones, fabricados total o parcialmente de plásticos, diseñados para su desecho después de un solo uso, excepto los que sean compostables.

Para verificar que la ley se cumpla, el funcionario recordó que se han llevado a cabo visitas a establecimientos comerciales y que hace una semana iniciaron recorridos en restaurantes y establecimientos de servicio de alimentos para concientizar sobre el impacto al ambiente que genera la entrega y uso de artículos desechables.

«La Ley de Residuos Sólidos en la Ciudad de México y la prohibición a los plásticos de un solo uso no cambió con la emergencia sanitaria a causa del COVID-19, al contrario estas acciones se deben reforzar ya que el deterioro que generan estos productos en la naturaleza es parte de la crisis que se está viviendo en la actualidad», recalcó.

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