México, 14 de Junio 2020.-Para asegurar una pronta recuperación económica, es necesario avanzar en un
programa estructural que tome en cuenta la dualidad de la economía
mexicana: un sector formal con todas las prestaciones y un sector informal
que sufre en situaciones imprevistas como la emergencia sanitaria
ocasionada por el Covid-19., señala una investigación elaborada por la
Dirección General de Difusión y Publicaciones del Instituto Belisario
Domínguez (IBD).

El estudio titulado “Medidas para la recuperación económica ante la
emergencia sanitaria Covid-19: Del crédito solidario al seguro de
desempleo”, escrito por el investigador Edgar Moisés Rivero Cob, analiza
las implicaciones de las medidas de política pública implementadas para
revertir la pérdida de empleos y el cierre de las empresas. En él se
abordan los posibles mecanismos de compensación al ingreso de las y los
trabajadores por tamaño del establecimiento, según las características
propias de la entidad federativa o el sector de actividad económica de cada
empresa, entre otros aspectos.

El investigador afirma que la economía mexicana se caracteriza por tener
altas tasas de movilidad entre el sector informal y el formal, y que aún en
el caso del sector formal existen personas con características de
trabajadores informales, ya que son personas remuneradas en empresas
establecidas, pero no tienen acceso a servicios de salud de las
instituciones de seguridad social.

El estudio da cuenta de que el Programa Crédito Solidario a la Palabra,
mediante el cual se otorgan créditos de 25 mil pesos a las Micro, Pequeñas
y Medianas Empresas (MIPyME), ayudará a solventar temporalmente
problemáticas como el pago de los servicios de luz, agua, teléfono y gas,
la previsible baja demanda de sus bienes y servicios y cualquier posible
incremento en el costo de sus materias primas por escasez o acaparamiento.
Este programa es efectivo para los establecimientos que tienen un máximo de
10 personas ocupadas. A mayor cantidad de personas empleadas y mayor tiempo
de inactividad, se requieren mayores montos de apoyo para que los
establecimientos sigan operando.

Por otro lado, sostiene que hace falta legislar a nivel nacional el
programa de seguro de desempleo como un instrumento de protección social.
En ese sentido, destaca que se han presentado más de 15 iniciativas en las
que se propone que este esquema sea no contributivo, es decir, obtenga su
financiamiento de los recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación
y se haga en corresponsabilidad con las entidades federativas. Los casos
analizados en Yucatán y la Ciudad de México arrojan evidencia de que el
número de solicitudes por seguro de desempleo durante la pandemia excedió
el límite de cobertura originalmente proyectado.

La investigación concluye que el seguro de desempleo es un mecanismo de
protección social y no puede ni debe estar desvinculado de una amplia
reforma fiscal, de pensiones y de seguridad social.

*Recomendaciones para las MIPyME*

En otro documento titulado “Recomendaciones para las MIPyME ¿Qué hacer para
sobrevivir a la pandemia del Covid-19?”, elaborado por el investigador
César Alejandro Giles Navarro, se afirma que la pandemia y las medidas
sanitarias adoptadas para combatirla han producido un cambio radical en los
estilos de vida y los hábitos de consumo de las personas, ante los cuales
las empresas deben adaptarse mediante acciones y estrategias ágiles e
innovadoras.

Ante este escenario, el análisis apunta que las empresas deben
reestructurarse para responder a los cambios en la oferta y demanda de
bienes y servicios que se están observando, pensando que hay necesidades
que van a surgir y otras que van a desaparecer.

Asimismo, se recomienda comenzar a llevar un registro contable del negocio
-una práctica que no lleva a cabo la mayoría de las empresas- que en estos
momentos sería muy útil para calcular ingresos, pérdidas, ahorros y
estrategias financieras que den viabilidad a la empresa en el corto y
mediano plazo.

El análisis del IBD señala que la legislación laboral no permite despidos o
modificaciones unilaterales de los contratos laborales. Lo que sí es válido
y recomendable es llegar acuerdos con empleados, arrendatarios y
proveedores, a partir de un análisis de la situación financiera de la
empresa.

En el caso de los restaurantes, algunos han implementado figuras como los
bonos gastronómicos, dejándoles la posibilidad de hacerlos válidos en el
corto, mediano y largo plazo. Esta misma misma práctica puede ser replicada
por otro tipo de giros, especialmente por aquellos negocios que han tenido
que cerrar sus puertas.

Desde el punto de vista digital, se recomienda aprovechar al máximo las
redes sociales, utilizar plataformas digitales y aceptar pagos con tarjeta,
lo cual implica un reto considerable, toda vez que solo el 17% de los
establecimientos usa Internet, el 4.3% realiza sus transacciones por este
medio y únicamente el 5.7% de los establecimientos acepta pagos con tarjeta.

En esta contingencia, una práctica que han llevado a cabo varios negocios
consiste en ofrecerles a sus clientes la posibilidad de comprar kits de
despensa, de comida o de protección para el personal de la salud; esto no
solo supone una entrada de dinero para el negocio, sino que además
demuestra la responsabilidad social de la empresa y canaliza recursos de la
sociedad para reconocer y recompensar a quienes cuidan de nuestra salud en
estos momentos tan difíciles.

Otras recomendaciones son disminuir los precios, implementar el trueque,
ofrecer comida congelada y vender limpieza como un valor agregado que las
personas comenzarán a valorar en mayor medida.

Ambos estudios de la Dirección General de Difusión y Publicaciones se
pueden descargar en la siguiente dirección: https://bit.ly/2YxPDId y
https://bit.ly/2UTQrGn

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