CDMX 4 de septiembre del 2020.-Entre las dádivas que México ha dado al mundo, las de origen natural, las que desde siempre han crecido en nuestro territorio son las más valiosas y las que más nos llenan de orgullo. Hay de muchas especies y para muchos usos, entre las más conocidas están: el maíz, uno de los alimentos más importantes para la humanidad, el cacao, semilla que hace posible el chocolate, dulce que hace feliz al mundo y la nochebuena, planta que se ha convertido en símbolo de la Navidad en todas partes.

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Además, México es considerado unos de los países “megadiversos”, centro de origen, diversidad y domesticación de diversos cultivos con importancia en la agricultura y alimentación. De las 128 especies vegetales más importantes del mundo, incluidas en la lista de la FAO, poco más de 10 por ciento fueron domesticadas en México (Perales y Aguirre, 2008[1]).

 

Dado que estos recursos naturales representan reservas de diversidad y adaptabilidad genética, con los que es posible amortiguar los cambios ambientales y económicos, la pérdida de este material, representa una seria amenaza a la seguridad alimentaria de los pueblos en el futuro. En ese sentido, la Secretaría de Agricultura, puso en marcha el Proyecto Nacional de Plantas Nativas para la Alimentación y la Agricultura, que tiene como objetivo recuperar el valor de especies de México que forman parte de la base de la alimentación en el mundo.

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Este proyecto que inicia con el impulso de la planta de Nochebuena, en breve, fomentará el mayor uso de otros productos, como la chía, amaranto, cacao, chiles y vainilla, que conforman 60 especies nativas que hasta el momento han sido subaprovechadas productivamente. Asimismo, trata de rescatar el conocimiento ancestral que nuestros pueblos tienen sobre estas especies para detonar su potencial comercial, su cultivo y el desarrollo de nuevas variedades de plantas nativas para su transformación en productos con mayor aportación para la sociedad, esto redundará en lograr un aprovechamiento sustentable de los recursos genéticos de las comunidades, al mismo tiempo que se desarrollan nuevas variedades y se generan semillas certificadas.

 

 

“…tener conocimiento de lo que nuestro país aporta al mundo… nos hace ser únicos como sociedad, nos hace ser conocedores de nuestra riqueza y, sobre todo, sentirnos orgullosos de ser los legítimos propietarios de este legado”.

Secretario de Agricultura 2020

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[1] Perales H. R. y J. R. Aguirre. 2008. Biodiversidad humanizada, en Capital natural de México, vol. I: Conocimiento actual de la biodiversidad. CONABIO, México, 565-603 p.

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