Ciudad de México, 16 de octubre de 2020.- Presencia indiscutible en el teatro y la cultura nacional, con una trayectoria de más de 50 años, Héctor Azar promovió la creación de espacios y proyectos para el desarrollo de las artes escénicas que marcaron un parteaguas en el teatro mexicano.

Este 17 de octubre, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Teatro, recuerdan el 90 aniversario del natalicio del director teatral, dramaturgo, docente y escritor, quien se caracterizaba por su enorme visión para impulsar instituciones culturales y fomentar el arte en nuevas generaciones de estudiantes.  

Nacido en la ciudad de Atlixco, Puebla, el 17 de octubre de 1930, realizó estudios de Derecho y cursó la maestría en Letras españolas y francesas en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde posteriormente se desempeñó como jefe del Departamento de Teatro.  

Fue fundador y director de Teatro en Coapa, proyecto que se desarrolló entre 1955 a 1964 con las y los estudiantes de la Escuela Nacional Preparatoria número 5. En este periodo creó la Compañía de Teatro Universitario y con ella recibió el Gran Premio del I Festival Mundial de Teatro por la representación de Divinas palabras, de Ramón del Valle Inclán, en el marco del Festival de Teatro de Nancy, en Francia. 

Al terminar su diligencia dentro de la escuela preparatoria, en 1965 fue nombrado jefe del Departamento de Teatro del INBAL y durante su gestión se inauguró el Teatro Julio Jiménez Rueda. 

Héctor Azar promovió la instauración de espacios y proyectos para el desarrollo de las artes escénicas en el teatro mexicano, así como en el institucional e independiente. Impulsó la creación de la Compañía Nacional de Teatro del INBAL, del Centro de Arte Dramático (Cadac), así como del Foro Isabelino.  

Al también director de la Casa del Lago se le debe el Teatro del Caballito, la actividad teatral en Ciudad Universitaria, además del Teatro Espacio 15 y Teatro Trashumante. 

Años más tarde, organizó las Jornadas Alarconianas y promovió la entrega del Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruiz de Alarcón, otorgado por el INBAL y el gobierno del estado de Guerrero desde 1988. 

Su pasión verdadera y apostolado fue el teatro 
 
Entre la extensa producción dramática de Héctor Azar destacan: Apassionata, de 1958; El corrido de Pablo Damián, de 1960; Olímpica, de 1962; Inmaculada, en 1963; Higiene de los placeres y los dolores, en1967; La cabeza de Apolo, en 1971, La cantata de los emigrantes, de 1972; Los juegos de Azar: seis obras en un acto, por la que obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia en 1973; y Diálogos de la clase médium, en 1985, por mencionar algunas. 

Como escritor incursionó en varios géneros literarios: crónica, cuento, ensayo, novela y poesía, y entre sus textos podemos mencionar La universidad y el teatro, en 1970; Cómo acercarse al teatro, en 1988; Palabras habladas, en 1990; Jósele Césarman, en coautoría con Carlos Fuentes, en 1992, y Locura de Juan Ciudad, en 1999. 

Azar fue becario del Centro Mexicano de Escritores en 1958, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1987 y secretario de Cultura del gobierno de Puebla, desde donde apoyó incansablemente la actividad teatral. 

Recibió innumerables reconocimientos, entre los que destacan la distinción de la Orden del Cedro concedida por el gobierno de la República del Líbano; la medalla Pitao Layate – Diosa de las Artes, otorgada por el gobierno de Oaxaca por su contribución a la cultura de ese estado; la Medalla Ignacio Zaragoza, la Cédula Real de Fundación de la Ciudad y el reconocimiento como Hijo distinguido, otorgados por gobierno del estado de Puebla; el Premio Nacional de Cultura Guerrero y la Medalla Nezahualcóyotl que le entregó la Sociedad General de Escritores de México. 

En reconocimiento a su trayectoria teatral recibió el doctorado honoris causa en 1991 por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, las Palmas Académicas que otorga el gobierno francés y el Premio UNAM en docencia de humanidades. 

El nombre de Héctor Azar es una presencia indiscutible en el teatro y la cultura nacional, pues durante más de 50 años recorrió los escenarios teatrales y culturales en los que dejó su huella. Falleció en la Ciudad de México el 11 de mayo de 2000. 

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