Mexico, 13 de junio 2020.-Antes que nada, digamos que el chile poblano recibe este nombre porque hay evidencia antigua de su cultivo en el Valle de Tehuacán, municipio del estado de Puebla, por lo tanto, el chile poblano sí es poblano.

En México existen más de 100 variedades de chile de los cuales los más comunes son el chile verde, el habanero, el pimiento morrón, el jalapeño y el chile poblano, su producción es considerada una de las actividades económicas primarias más importantes y, gracias a los altos estándares de inocuidad y de calidad que presenta el chile mexicano, es uno de los productos más consumidos a nivel mundial donde Canadá, Japón y Estados Unidos son los principales compradores.

En específico, el chile poblano es un chile fresco, carnoso, de tamaño grande, generalmente de color verde oscuro con piel brillante. No se considera exactamente picoso, pero tiene un sabor bien definido, que en ocasiones puede ser muy picante. El chile poblano es el chile más utilizado en todo el país, además forma parte importante de las cocinas de los estados del centro del país, pues es el favorito para rellenar, ya que con él se hacen los famosos chiles en nogada, entre muchísimas otras variedades de chiles rellenos.

Asimismo, es muy común hacerlos en rajas con crema y queso, también se añaden a la salsa de jitomate de guisos de carne de puerco o los huevos en rabo de mestiza, por otra parte, este chile casi siempre se utiliza cuando es de color verde, al madurar torna a color rojo intenso y cuando se deja secar se convierte en el chile ancho, ingrediente esencial de los moles.

Ahora bien, en cuanto a propiedades alimenticias tenemos que la principal característica nutrimental notable del chile poblano es su alto contenido en vitamina C, también llamada ácido ascórbico, su color verde indica que contiene clorofila, la cual tiene efectos antioxidantes, aunque esta se pierde fácilmente durante la cocción. Como la mayoría de las verduras, el chile poblano también es fuente de fibra, soluble e insoluble, que ayudan a controlar los niveles de glucosa en la sangre, así como el colesterol.

Y como “comida sin chile no es comida”, te invitamos a que prepares algún platillo con chile poblano para que confirmes porque es el rey de los chiles rellenos.

Nota tomada de: Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural

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