CDMX 04 de agosto del 2020.-

Investigadores de la institución rememoraron que el Camino Real fue la primera nominación presentada ante la UNESCO bajo el concepto de itinerario cultural.

Con una reflexión acerca de lo que significan 10 años de su inscripción en la Lista de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), inició el primero de los cinco conversatorios remotos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), dedicará cada lunes de agosto al Camino Real de Tierra Adentro.

Encargado de inaugurar estos espacios digitales de análisis, los cuales forman parte de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura, el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, señaló que tanto hoy como en época virreinal, cuando se volvió “la columna vertebral” de la Nueva España, el camino es más que una ruta histórica, pues representa “un motivo de identidad” para dos naciones e innumerables comunidades.

Partiendo de la Ciudad de México y llegando a localidades como Santa Fe y Chimayó, hoy localizadas en Estados Unidos, el Camino Real de Tierra Adentro “es un elemento de unión entre 11 entidades federativas de nuestro país y dos (Nuevo México y Texas) de nuestra nación vecina”, señaló el antropólogo.

En enlace con los directores de los Centros INAH Sonora, Durango y Guanajuato, José Luis Perea, Antonio Reyes y David Jiménez, respectivamente, y con el investigador Ignacio Gómez Arreola, del Centro INAH Jalisco, vinculados con la nominación del itinerario cultural ante la UNESCO o bien con su actual gestión, el antropólogo Diego Prieto comentó que el Camino Real también se relaciona con la próxima conmemoración, en 2021, de los 500 años de la Conquista de México-Tenochtitlan.

Fue en 1521, recién logrado el sometimiento de la Triple Alianza, cuando los españoles comenzaron a explorar la tierra que habían conquistado para su rey, yendo primero a Las Hibueras (Honduras) y luego, guiados por la búsqueda de metales preciosos, a la entonces llamada ‘la frontera chichimeca’.

Así, al explorar una tierra ignota, que ni siquiera sus propios aliados indígenas, tlaxcaltecas u otomíes, habían sondeado a fondo, el camino se volvió paulatinamente un eje de articulación para los “muchos nortes” que existen en lo que hoy son México y Estados Unidos.

Tras la intervención del titular del INAH, José Luis Perea e Ignacio Gómez Arreola, recapitularon que en 2010 se logró la inscripción del Camino Real de Tierra Adentro en la lista de la UNESCO; sin embargo, los antecedentes de su candidatura se remontan a 2001, cuando el Instituto inició formalmente las gestiones para conformar el expediente técnico.

Incluso, añadieron, fue en 1993 cuando se organizó un primer coloquio sobre esta ruta cultural, en la comunidad de Valle de Allende, Chihuahua. Destacaron también el convenio de colaboración que el INAH suscribió, en 1995, con el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, oficina encargada de administrar los puntos del camino que se ubican en la nación de allende el río Bravo.

Ignacio Gómez apuntó que el Camino Real de Tierra Adentro es también un modelo innovador en lo que respecta a las postulaciones ante la UNESCO, toda vez que fue la primera nominación conformada bajo el concepto de ‘itinerario cultural’, el cual aludía a que los 60 sitios que conforman este recorrido, tienen su valor patrimonial irremplazable y único, solo si son comprendidos como un todo, no como elementos aislados.

El investigador detalló que de los 60 puntos inscritos se jerarquizaron en: siete ciudades capitales; cuatro ciudades medias; nueve pueblos; un hospital en poblado; un cementerio en poblado; tres conventos y colegios religiosos; nueve templos; dos conjuntos de haciendas; siete capillas de hacienda; nueve puentes; cuatro tramos de caminería rural; un sitio minero rural; dos sitios con arte rupestre y un paisaje natural.

Como apunte final, Antonio Reyes se refirió al reto de lograr que la administración del Camino Real se traduzca en mejoras para la calidad de vida de las comunidades aledañas a los sitios históricos, a través de modelos sustentables en los ámbitos patrimonial y ambiental.

Con esta idea coincidieron Diego Prieto, David Jiménez y el resto de los panelistas, quienes llamaron a redoblar esfuerzos gubernamentales e interdisciplinarios para seguir preservando el camino, logrando que los pueblos del septentrión, los cuales han cuidado la ruta durante siglos, sean los primeros beneficiarios de su declaratoria.

Cabe destacar que este primer conversatorio, titulado “A 10 años de la inscripción del Camino Real de Tierra Adentro como Patrimonio Mundial”, moderado por la restauradora Luz de Lourdes Herbert, directora de Patrimonio Mundial en el INAH, se encuentra disponible con libre acceso en el canal de INAH TV en YouTube.

Será en esa misma plataforma que los siguientes lunes 10, 17, 24 y 31 de agosto, reconocidos panelistas hablarán acerca de los temas económicos, religiosos, históricos y de manifestaciones patrimoniales materiales e inmateriales ligadas a esta ruta histórica.

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