CDMX a 11 de abril de 2020 (Noticias México).- Es Viernes Santo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y en algunos de sus pasillos y salas de espera hay silencios sepulcrales, pareciera que en breve se desarrollará un acto litúrgico.

En un recorrido realizado por Notimex, los antes abarrotados vestíbulos, con viajeros ansiosos con boletos en mano listos para salir, ahora están desolados, como altares de iglesia, a media luz, sin alguien que los atienda.

Nadie despide a nadie en algunas salas de espera, podría ser el escenario ideal para comenzar la Liturgia de la Palabra.

Los responsables de los negocios que todavía siguen abiertos de comida, tiendas de conveniencia y algunas de artículos están afuera de los mismos o en los mostradores como si oraran por la llegada de clientes o porque la contingencia pase pronto.

El vía crucis de las aerolíneas continúa, se pueden observar cancelaciones de destinos nacionales e internacionales como Huatulco, Mérida, Dallas y Las Vegas.

Los pasillos semivacíos en la parte baja contrastan con el primer piso de la terminal aérea. Ahí llegan y embarcan los vuelos internacionales. Existen locales de comida que ofrecen platillos y comida nacional y foránea, sin guardar abstinencia y ayuno.

Trabajadores jornaleros de Veracruz esperan su vuelo a Quebec, Canadá, donde trabajarán en la cosecha de fresa, como cada año, según cuentan.

Algunos comen algo juntos en una mesa antes de abordar y otros hacen fila, sin guardar la sana distancia, encimados, mientras policías los observan de lejos. Todos comenzarán una procesión vía aérea al extranjero, rumbo al destino donde los espera una fuente de trabajo.

El área de comedores está dispuesta de tal manera que una mesa no tiene contacto con la otra, con cinta amarilla con letras negras de «Precaución» para cuidar la sana distancia.

Ahí conviven extranjeros, unos llevan trajes blancos especiales como los que se pueden ver en hospitales donde se trata a pacientes con COVID-19. También hay mexicanos, algunos con tapabocas, empleados uniformados tomando un descanso y otros esperando despegar de suelo «chilango».

A lo lejos, un local abierto de venta de zapatos llama al «pecado»: 50 por ciento de descuento, que aplica en toda la tienda. Pero al acercarse, en las letras chicas, se especifica que sólo en la compra de tres pares o más.

De vez en cuando, muy de vez en cuando, se oyen las bocinas que anuncian la llegada de un vuelo, casi mudas como las campanas de las iglesias católicas en estos días santos.

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