CDMX 11 de septiembre del 2020.-Además, las altas o bajas temperaturas pueden representar riesgos para las especies nativas, pero no para las especies exóticas invasoras, pues éstas tienen una alta capacidad adaptativa, lo que provoca extinciones o alteraciones en la distribución de las especies locales y deteriora los servicios ambientales en los ecosistemas. Esto perjudica a las actividades productivas y afecta la resiliencia de las Áreas Naturales Protegidas, lo que causa efectos negativos en la economía de la sociedad.

 

 

Ejemplo de ello es el pez diablo o plecos, detectado hace 25 años por primera vez en México, en el río Mezcala (cuenca del río Balsas). Posteriormente, se registró en la cuenca del río Grijalva, en Chiapas (municipio de Tecpatán), en varias localidades cercanas a Villahermosa (Tabasco), principalmente en el río Usumacinta y sus vertientes, así como en la presa Infiernillo y en el río Balsas. La invasión de esta especie se ha caracterizado por su alta tasa de dispersión y por la significativa proliferación de sus poblaciones, lo que ha provocado una súbita abundancia de organismos juveniles en los cuerpos de agua.

El pez diablo es conocido como la especie exótica invasora perfecta, debido a las diversas particularidades de su morfología, fisiología y su comportamiento, que acentúan su potencial invasivo, desde su reproducción anual con una alta tasa de supervivencia debido al cuidado parental, hasta su comportamiento de anidación con hábitos nocturnos que los hace imperceptibles. Por otro lado, la presencia de escamas con espinas y placas óseas en la especie forma una coraza rígida, que provoca que tenga muy pocos depredadores.

Durante los últimos tres años, el pez diablo se ha expandido con rapidez en México y actualmente es común encontrarlos en las cuencas hidrológicas más grandes del país, incluida la cuenca Don Martín, del Área de Protección de Recursos Naturales Cuenca Alimentadora del Distrito Nacional de Riego 004 Don Martín, ubicada en el Estado de Coahuila.

 

Esta especie es una amenaza latente para el área natura protegida, debido a que se ha detectado su presencia en la zona de influencia, justo debajo de la cortina de la Presa Venustiano Carranza (Presa Don Martín).

IMPACTOS EN LOS ECOSISTEMAS Y EN LA ECONOMÍA

En la actualidad, el APRN CADNR 004 Don Martín alberga una riqueza de especies de peces dulceacuícolas de gran importancia ecosistémica, comercial y deportiva, como la lobina negra, la perca plateada, la tilapia azul, el gauaycon de nadadores, la cuchilla matalote blanco, la lobina, el robalo, bagres, mojarras, carpas y sardinas.

Los plecos depredan huevos de estas especies y compiten con ellas por algas y detritos, desplazándolas a otros sitios y afectando además a anfibios, crustáceos y macroinvertebrados, algunos de los cuales son endémicos de la región.

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Imagen 4.- Astyanax mexicanus, especie de pez nativo en riesgo por la introducción del pez diablo.

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Imagen 5.- Cyprinella lutrensis, especie de pez nativo en riesgo por la introducción del pez diablo.

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Imagen 6.- Herichthys cyanoguttatus, especie de pez nativo en riesgo por la introducción del pez diablo.

Los hábitos alimenticios del pez diablo, provocan el movimiento y suspensión de sedimentos, lo que modifica el tamaño y distribución de las partículas del fondo de los cuerpos de agua. Su presencia ocasiona que las comunidades de algas cambien su composición: de algas verdes dominantes a comunidades de diatomeas o de diatomeas a comunidades de algas verdiazules, las cuales son tóxicas para algunas especies de invertebrados y vertebrados.

Los cardúmenes de esta especie provocan daños en la vegetación nativa de los sitios, la cual es fuente de alimento, además de servir como nido o refugio para algunas especies endémicas.

Los efectos que ocasionados por el pez diablo en los ecosistemas, provocan que las actividades productivas, como la pesquería, sean poco redituables, al superar el número de individuos de especies comerciales de interés. Ejemplo de ello es el daño que ocasionó en la presa El Infiernillo, ubicada en el estado de Michoacán, en donde provocó pérdidas aproximadas de 36 millones de pesos anuales y un costo social importante, al dejar desempleados o subempleados a 3,600 pescadores, que sumado a sus familiares dan un total de 46 mil personas afectadas (CONABIO, 2005).

 

ACCIONES DE DIFUSIÓN, MONITOREO Y CONTROL EN EL ÁREA NATURAL PROTEGIDA

Para contribuir al monitoreo y control del pez diablo en los cuerpos de agua del APRN CADNR 004 Don Martín y su zona de influencia, se deben conocer los aspectos biológicos de la especie, para establecer las acciones adecuadas que permitan llevar a cabo su ejecución.

 

En el año 2018, ante el hallazgo del pez diablo en la cortina de la Presa Venustiano Carranza dentro del Municipio de Juárez (Coahuila), un grupo organizado de la cooperativa local de pescadores solicitó recursos del Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (PROCODES) de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) para ejecutar un proyecto de difusión, atención y control de la especie en la localidad. Con el subsidio se cubrió el pago de jornales, la elaboración de letreros, el combustible para los recorridos en lancha/vehículo, la elaboración de trampas Chuk kay (trampas de madera), así como la adquisición redes y guantes. El proyecto se implementó de junio a diciembre de 2018, y se logró la captura de 190 individuos de los cuales el 80% eran hembras, estando la mayoría en estado reproductivo (Conanp, 2018).

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Imagen 9.- Pescadores y personal del área natural protegida colocando trampas y redes para la captura del pez diablo durante la implementación del programa PROCODES en el año 2018.

Actualmente, la Cooperativa de Pescadores Don Martín, perteneciente a la localidad del mismo nombre dentro del área natural protegida, continúa interesada en atender este riesgo latente en la región, ya que amenaza al medio ambiente y a las actividades económicas de la comunidad.

A través del Programa de Adaptación al Cambio Climático del Complejo Cuenca Don Martín, en 2019 y 2020 se le dio continuidad a esta iniciativa en el área natural protegida, con la implementación de la estrategia “Restauración y uso sustentable de los recursos naturales riparios”, bajo la línea de acción “Programa de control y monitoreo de especies exóticas” de dicho instrumento.

La presencia latente de especies exóticas, como el pez diablo, aunada a la pesca desmedida, a la baja o nula presencia de lluvias y al aumento de las temperaturas en el área natural protegida, exacerban las pérdidas económicas de los pescadores locales.

Para disminuir la vulnerabilidad de esta actividad y de los impactos en la comunidad, se llevaron a cabo acciones de control, para lo que primero fue necesario mapear la distribución actual del pez diablo, información que se obtuvo a través de entrevistas con los pescadores locales y con el monitoreo del comportamiento de la especie. También se llevaron a cabo acciones de difusión y educación ambiental dentro de la comunidad, con el objetivo de que las personas aprendieran a reconocer los impactos y riesgos que las especies exóticas invasoras tienen sobre servicios ambientales y medios de vida de la región.

Como parte de la implementación del Programa de Adaptación al Cambio Climático, se realizarán además talleres de capacitación con los actores y grupos de interés para fortalecer sus conocimientos, el trabajo en equipo, la gobernanza y la equidad de género, lo que favorecerá que las comunidades y visitantes conozcan de una mejor manera a esta especie.

 

Los escenarios de cambio climático muestran que en el futuro, las temperaturas en el polígono del Complejo Don Martín se incrementarán, mientras que la precipitación se verá disminuida. Lo anterior, aunado a la ocurrencia de fenómenos hidrometeorológicos extremos e incendios forestales, crean condiciones de vulnerabilidad que podrían potenciar los impactos del cambio climático. A razón de ello, es necesario implementar en el futuro inmediato estrategias de adaptación para hacer frente a los impactos negativos del cambio climático sobre los ecosistemas y la biodiversidad que éstos albergan, con el objetivo de reducir la vulnerabilidad e incrementar la resiliencia, tanto de los ecosistemas y su biodiversidad, como de las comunidades humanas y los medios de vida que se desarrollan, principalmente en el medio rural.

El desarrollo e implementación del Programa de Adaptación al Cambio Climático del Complejo Cuenca Don Martín es realizado a través del proyecto Resiliencia, el cual es ejecutado por la Conanp, implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

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