CDMX, 11 de febrero del 2021.- Las legumbres aumentan la biodiversidad al fijar su propio nitrógeno en el suelo porque ayudan a aumentar la biomasa y la actividad microbiana del suelo, además de acrecentar la fertilidad de la tierra, cuya diversidad genética se vuelve un componente esencial para el manejo de suelos y parásitos.

Esta diversidad favorece a los pequeños agricultores que intercalan las legumbres en sus cultivos, ya que aumentan la biodiversidad agrícola y crean un paisaje más diverso para los animales y los insectos.

He ahí uno de los secretos de la agrobiodiversidad que manejan nuestros pueblos originarios que, por ejemplo, intercalan en los surcos siembra de maíz y siembra de frijol –un cereal y una leguminosa–, porque este aporta el nitrógeno que la gramínea necesita. En esa milpa crecen las mazorcas –donde surge el sabrosísimo huitlacoche–, y entre la milpa se cultiva también la calabaza que deleita con su fruto y sus flores. Una convergencia vegetal en la que coinciden quelites diversos.

Esta sabiduría tradicional está siendo revalorada en nuestro país y todas las virtudes de estos alimentos fueron reconocidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que proclamó 2016 como Año Mundial de las Legumbres bajo el lema «Semillas nutritivas para un futuro sostenible”, celebración que tuvo amplia resonancia en muchas naciones, por lo que se determinó declarar el 10 de febrero como Día Internacional de las Legumbres.

Para la FAO, las legumbres son buenas para el ser humano y beneficiosas para la economía de los agricultores, además de impactar positivamente en el medio ambiente, de tal manera que frijoles, lentejas, habas, garbanzos y otras desempeñarán un papel fundamental en nuestro futuro sostenible porque contribuyen al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Pero, a todo esto, ¿qué son y por qué son buenas las legumbres?

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural define a las legumbres como los frutos que encierran las plantas llamadas leguminosas, mismas que poseen una vaina que encierra una semilla o una hilera de semillas que se consumen secas, como los frijoles, las lentejas y los chícharos, entre los más conocidos y consumidos.

Añade que se trata de cultivos esenciales por ser fuente de nutrientes y alto contenido de proteínas, además de ser bajas en grasa y ricas en fibra soluble, propiedad que ayuda a reducir el colesterol, controlar el azúcar en la sangre y combatir la obesidad.

En todo el mundo se consume diariamente este gran alimento y México destaca por incluirlo en su gastronomía tradicional cotidiana y gourmet, pues disfruta de gran cantidad de legumbres, entre las que sobresalen todas las variedades de frijol –ayacote, negro, ejotero, pinto, flor de mayo, alubias, frijolillos y más–, lo mismo que habas, garbanzos, diversas variedades de lentejas y de cacahuates, ejotes y alverjones.

Considerar las legumbres cultivos esenciales responde a numerosas razones: son fuente ideal de proteína, sobre todo en regiones donde la carne y los lácteos no son económicamente accesibles, pero también constituyen cultivos importantes para los agricultores porque mejoran la fertilidad del suelo y contribuyen a la mitigación del cambio climático, pues no dependen de los fertilizantes sintéticos.

Además, las legumbres en general aportan un alto contenido de vitaminas, proteínas y minerales, principalmente hierro, que casi triplica al de la carne. Son alimentos muy energéticos, nutritivos y equilibrados que también poseen propiedades medicinales múltiples, no muy difundidas, y que están al alcance de todos.

Las legumbres son cultivos importantes para la seguridad alimentaria, sobre todo de la población de América Latina, África y Asia, donde forman parte de las dietas tradicionales y a menudo son cultivadas a escala familiar por campesinos y agricultores.

Un ejemplo del cultivo y uso comestible tradicional del garbanzo es la deliciosa golosina oaxaqueña conocida como machines o manchines, que se elaboran con vainas tiernas de la planta que se asan con todo y cáscara sobre el comal. El nombre se le da porque el comensal se tizna las manos al abrir las vainas para deleitarse con el fruto.

El Día Mundial de las Legumbres representa una oportunidad para la sensibilización acerca de los beneficios que aportan estos vegetales y su contribución a los sistemas alimentarios sostenibles y a un mundo sin hambre, y responde a la expectativa mundial de los ODS 1 y 2, principalmente, así como a la iniciativa “Mano de la mano” de la FAO.

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