México 19 de julio 2020.- Un estudio vinculado a las aguas residuales sobre la resistencia a los antibióticos, analiza estos compuestos en las plantas de tratamiento de aguas residuales de la Ciudad de México.

Con el apoyo de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI), se realiza una investigación en cinco de las 30 plantas citadinas para identificar, principalmente, antibióticos y genes de resistencia a ellos, y el aprovechamiento del trabajo de campo para identificar también comunidades microbianas que se encuentran en la biomasa (lodos) y caracterizarlas con el uso de herramientas de metagenómica.

En el proyecto “Análisis de la eficacia en la remoción de patógenos en efluentes y lodos de plantas de tratamiento de aguas residuales en la Ciudad de México con fines de reúso seguro”, que encabeza el doctor Adalberto Noyola Robles, del Instituto de Ingeniería de la UNAM, se establece que una remoción adecuada de patógenos de las aguas tratadas es un factor clave para incrementar la disponibilidad del líquido de primer uso al intercambiar agua potable en riego por agua tratada y así reducir el grado de presión en los recursos hídricos del Valle de México.

Se considera que a partir de un tratamiento eficiente se obtiene agua tratada que puede ser reusada en distintas actividades de contacto directo e indirecto, o incluso infiltrada en los mantos acuíferos, hoy sobreexplotados.

En la actualidad, solo alrededor del 10 por ciento del agua que se obtiene en la Ciudad de México se trata y se reutiliza dentro de la misma ciudad, el resto, junto con las aguas residuales de la zona conurbada se traslada, a través del emisor central y del túnel emisor oriente a la planta de tratamiento de Atotonilco, Hidalgo, considerada la tercera más grande del mundo, donde es tratada y reusada en usos agrícolas.

En el Valle de México se extraen cinco metros cúbicos por segundo del acuífero para riego agrícola, “algo que francamente no debe ser por la sobreexplotación que tiene porque solo se recarga por lluvia la mitad de lo que se extrae”, explicó Noyola Robles.

Aumentar la capacidad de tratamiento derivaría en un mayor caudal y permitiría sustituir el uso de agua potable, por agua tratada en aquellas actividades que así lo permitan.

De acuerdo con el investigador de la UNAM, esto liberaría el uso del agua del acuífero, o bien, si se decide extraerla, que sea para suministro de la población y, para que esto suceda, es fundamental la remoción de patógenos en efluentes y lodos.

La investigación pretende identificar los denominados contaminantes emergentes, entre ellos, los antibióticos y los genes de resistencia a ellos en las plantas de tratamiento.

Lo contaminantes emergentes constituyen un problema porque al ser normalmente resultado de la síntesis química artificial, los microorganismos pueden no contar con el mecanismo para degradarlos y algunos pueden ser inclusive tóxicos, pues muchos son medicamentos, herbicidas, plaguicidas, pinturas y otros como productos de aseo personal.

Todas estas sustancias terminan en las aguas residuales y al no ser removidas en forma adecuada en las en las plantas terminan acumulándose en el ambiente.

A nivel de salud pública, a mediano y largo plazo, se deberán implementar estrategias para evitar que estos microorganismos con resistencia a antibióticos lleguen al ambiente por el eventual peligro de que esos genes se transfieran a un patógeno.

“Como se conoce, la resistencia a los antibióticos aumenta y ello obliga a que cada determinado tiempo, breve, se tengan que buscar nuevos todavía más potentes, pero los microorganismos son bastante hábiles para adaptarse a las situaciones y, a la larga, pueden ganar la carrera”, advirtió Noyola Robles.

La norma para reúso público urbano, la NOM-003-SEMARNAT1997, dijo Noyola, es “bastante relajada”, porque tiene pocos parámetros para verificar, pues no considera ningún contaminante emergente, solo los tradicionales, y de éstos, pocos.

Al identificar contaminantes emergentes como los antibióticos, la norma incrementa los indicadores de otros productos que también deben ser controlados y vigilados, porque si no aparecen en la normatividad no se medirán y, por lo tanto, no estarán regulados.

Asociado a los antibióticos, el grupo de investigación busca genes de resistencia a ellos, porque si un microorganismo puede generar una resistencia o se adapta a él, aquéllos no lo eliminarán ni inactivarán.

“En las plantas puede suceder esta transferencia de genes entre bacterias porque son sistemas intensivos en actividad, una biomasa microbiana en labor. No pasa nada si una bacteria no es patógena, pero si un gen con resistencia a antibióticos migra a otro, entonces sí es un problema porque puede generar una enfermedad en humanos, para la cual posiblemente un antibiótico no la alivie”.

Las plantas constituyen un hotspot (lugar caliente) de trasferencia de genes. Si no se realiza la desinfección en forma adecuada de estos microorganismos permanecen en agua y lodos. Con ello, persiste el riesgo de que estos elementos al ser reutilizados, por lo general en suelos agrícolas, lleguen a una persona y la infecten, sea a través del contacto mano-boca o por los alimentos que fueron regados con un agua que pudo haber tenido estos patógenos.

Para el estudio, los científicos que trabajan en el proyecto eligieron cinco plantas seleccionadas en conjunto con el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Cerro de la Estrella, Chapultepec, UAM-Iztapalapa ya definidas).

En estas últimas se podrá caracterizar el comportamiento de los contaminantes que son de interés del análisis y determinar cuál proceso o tecnología es particularmente efectiva en el control de antibióticos y si favorece o no el control de los genes resistentes a ellos.

Aunque el proyecto que apoya la SECTEI eventualmente está detenido por la contingencia sanitaria, presenta algunos avances, como el entendimiento del estado viable no cultivable (capacidad de recrecer) de E.Colli y Salmonella y la identificación de genes de resistencia a antibiótico en los lodos, en particular, en la planta de tratamiento de Cerro de la Estrella.

Está en proceso el diseño de la técnica de determinación de antibióticos en un cromatógrafo líquido de ultra-alta resolución (Ultra HPLC), el cual se aplicará cuando ya se pueda salir a campo y visitar las plantas.

Uno de los resultados que prevé el doctor Noyola Robles es obtener evidencia científica y mostrar la necesidad de revisar la NOM-004-SEMARNAT-2002 y actualizarla para que se evite el estado viable no cultivable de E.Colli y Salmonella, y se elimine el riesgo de su recrecimiento en el transporte, almacenamiento y aplicación del lodo o biosólido.

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