CDMX a 10 de julio de 2020.- Este viernes 10 de julio se cumple un año del fallecimiento de uno de los escritores más queridos y entrañables de la literatura y el periodismo en México: el capitalino por antonomasia Armando Ramírez, autor de novelas emblemáticas como Chin Chin el teporocho (1971), Noche de califas (1983) y Quinceañera (1987), entre otras.

Armando Ramírez falleció el 10 de julio de 2019 en la Ciudad de México a la edad de 67 años. Al día siguiente, 11 de julio, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) le rindió un homenaje, junto con su familia y admiradores, en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia de la colonia Condesa, donde sus colegas enaltecieron su obra.

Originario del barrio bravo de Tepito, sobre el que hizo crónicas entrañables, tanto escritas como en video, Armando Ramírez Rodríguez nació el 7 de abril de 1952. Fiel a su origen, muy joven –en los años sesenta– propició la creación del mítico colectivo artístico Tepito Arte Acá, junto con los pintores Daniel Manrique, Julián Ceballos Casco y Felipe Ehrenberg.

Como escritor, periodista y cronista, tuvo una formación autodidacta. Además de sus novelas ya señaladas, hizo la crónica de la Ciudad de México para diversos medios de comunicación (ExcélsiorTelevisaUnomásUno y otros), siempre en contacto con la gente. Sus obras Chin Chin el teporocho y Noche de califas fueron llevadas al cine, logrando premios importantes.

Unas semanas antes de su deceso, su último libro, titulado Déjame, editado por Océano, se presentó en el norte de la ciudad, en el Faro de Oriente. “Se trata de la enésima novela de un autor cuya huella entre los lectores es profunda, porque en sus historias y escenarios se identifican sin culpa alguna”, decía entonces sin sospecha de muerte el escritor Emiliano Pérez Cruz.

“Armando Ramírez es uno de los cronistas y escritores emergidos del barrio de Tepito y de las orillas del asfalto de la Ciudad de México”, dijo esa vez el cronista de Nezahualcóyotl. Y agregó: “Su obra nos llena y nos acerca a la urbe como nuestro semejante, lejos de las colonias donde la literatura es considerada un patrimonio exclusivo de las clases medias”.

Susana Meza, directora del colectivo cultural Tepito Arte Acá destacó en su momento que las historias de Armando Ramírez “tienen la capacidad de atrapar al público juvenil por su lenguaje directo”, por lo que, recordó, sus libros se utilizan en proyectos para acercar la lectura a preparatorianos de Chimalhuacán y de Neza.

En el homenaje que se le rindió al día siguiente de su muerte en la colonia Condesa, el promotor cultural Inti Muñoz consideró que, junto a Carlos Monsiváis y Guillermo Tovar de Teresa, Armando Ramírez fue “uno de los grandes cronistas de la Ciudad de México”.

“Nadie conocía como él las calles del Centro Histórico y de muchos barrios populares de la ciudad. Fue un gran escritor, un literato, un hombre muy culto, un gran periodista y una gran persona, que reivindicó el lenguaje popular y su difusión a partir de la ironía, el humor y el sarcasmo”, dijo Inti Muñoz.

 Armando, hijo del escritor recordado, aseveró que su padre “dejó un importante acervo y grandes enseñanzas, por lo que pervivirá en su obra, aunque se extrañe la manera en la que narraba sus historias y frases como ¡qué tanto es tantitito y ¡ay, ojitos pajaritos!”.

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