Por Fernanda González 

Ciudad de México, 29 de octubre de 2020.-Para nadie es un secreto que el influencer marketing se ha ubicado como uno de los grandes aliados de las marcas para conquistar al consumidor y ahora parece ser la llave de entregada para conquistar a un mercado especialmente interesante y rentable: Los niños. Aquí es donde los kid influencers cobran relevancia.

En principio es justo recordar el alcance que esta estrategia de marketing tiene y el potencial que las marcas reconocen en este tipo de esfuerzos.

Los números del influencer marketing

Estudios recientes indican que la industria del influencer marketing tendrá un valor 10 mil millones de dólares para 2020, esto gracias a que el 43 por ciento de los equipos de mercadotecnia experimentan con acciones de marketing de influencia para definir el valor real que aporta a su marca.

El influencer marketing en tiempos de COVID-19 ha cobrado aún más relevancia. En medio de un contexto en el que las actividades BTL, las promociones en punto de venta y los espectaculares, entre otros, pierden terreno ante las medidas de aislamiento impuestas por las autoridades de salud en diferentes mercados del mundo, estas ventajas parecen ganar peso a los ojos de las marcas.

Ante la pandemia, las marcas ven en las acciones de influencer marketing un salvavidas importante que les permiten mantener contacto con sus audiencias aún cuando la norma indica mantener distancia.

Así lo revela una reciente encuesta firmada por BrandMe, la cual indica que el 87 por ciento de las marcas apuestan por el influencer marketing para hacerle frente al coronavirus.

Kid Inlfuencers, la nueva llave para las marcas

En medio de estos números y contexto, cobra relevancia un fenómeno que si bien no es nuevo, en estos tiempos ha cobrado vital importancia para las marcas en si tarea de conquistar a un mercado especialmente rentable pero con muchas restricciones: el infantil.

Hablamos de los kid influencers, nativos digitales, y ya denominados como la generación Alpha (nacidos a partir del 2010), en donde muchos de ellos no llegan ni al año de vida, pero ya son mundialmente conocidos. 

Este nuevo tipo influencers ha logrado crear un negocio millonario alrededor de contenido creado por y para niños.

A decir de algunas estimaciones, un influencer infantil puede ganar por publicación cerca de 100 dólares por cada mil followers que contabiliza en redes sociales.

Con esto, como recuerdan en Ad Age, una de estrellas que suma 500 mil seguidores sin problemas podría ganar 5 mil dólares por cada contenido publicado en sus perfiles.

Desde videos tutoriales y de recomendación hasta blogs de historias cortas y, algunos, con corte lúdico, los kid influencers han logrado ser parte de los hábitos de consumo de los niños en todo el mundo lo que para las marcas ha supuesto una gran oportunidad.

Recordemos que el contenido para menores de 13 años crece a un ritmo de 25 por ciento año con año, lo que indica que los niños están frente a las pantallas (lejos de la televisión) en busca de nuevos contenidos.

De kid influencer a problemas éticos

De esta manera, no resulta extraño que muchas maras hayan buscado colaborar de alguna forma con este tipo de nuevas celebridades.

No obstante, y aunque las ventajas son evidentes,  lo cierto es que para las marcas este topo de asociaciones las podía poner en medio de un debate ético.

Diversas organizaciones alrededor del mundo se han cuestionado sobre la relevancia que, en términos de negocio, los contenidos de estos niños ha ganado.

Para muchos se trata de una nueva forma de explotación infantil, mientras que para otros tantos el problema está en la manera en la que se influye en las audiencias más jóvenes de una manera que ha sido considero como “engañosa y poco ética”.

La última crítica al respecto, vino de la mano de un estudio publicado por la revista Pediatrics, el cual revela que los contenidos publicados por los kit influencers se han convertido en una fuente clara para propagar los mensajes de las marcas de comida chatarra y poco saludable.

Luego de revisar los contenidos publicados en los perfiles de los cinco kid influenzas más populares de Youtube durante el año pasado, se llegó a la conclusión que el 90 por ciento de las apariciones de marca estaban protagonizadas por firmas poco saludables.

El problema radica en que estas menciones se hacen al margen de las normas publicitarias que rigen los contenidos dirigidos a niños, lo cual habla de un vacío ético importante.

Con esto en mente los kid influencers se han convertido en una integrante pero peligrosa arma para las marcas en donde si bien pueden ganar mucho en términos de alcance en un grupo de especial interés y de gran consumo, lo harán a costa de un gran activo: su reputación y ética.

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