CDMX 27 de noviembre del 2020.-Durante muchos años la industria alimenticia ha intentado convencernos que cocinar es una tarea del pasado, ha buscado incluso desalentar la cocina como una actividad cotidiana ofreciéndonos una amplia variedad de alimentos altamente procesados.

Sin darnos cuenta perdimos el poder, dejando que la industria lo hiciera por nosotros.

En esta nueva normalidad no sólo estamos comiendo bien, además no nos está costando trabajo hacerlo

¿Habrá algún trabajo menos egoísta, un tiempo mejor aprovechado que cocinar algo delicioso y nutritivo para las personas que queremos?

Adaptarnos a la realidad significa entonces dejar atrás esos vicios y malas costumbres arraigadas por la frivolidad del consumismo.

Por tener una vida cómoda, perdimos de vista lo esencial y dejamos de tener conciencia sobre lo que comemos.

Las circunstancias actuales nos invitan a hacer conciencia sobre la comunidad y nuestra participación en ella.

Son tiempos para voltear a ver los productos que durante mucho tiempo permitimos llegar a nuestra casa, a nuestra mesa, poniendo en riesgo a toda la familia.

Es momento de aprender que nuestras decisiones de consumo impactan en nuestra salud y en el bienestar de nuestra comunidad.

Esta nueva normalidad, la defines tú cambiando tus hábitos y prácticas, volviendo al origen, volteando a ver la fuente de lo que comes, respetando nuestras tradiciones y costumbres.

Regresando el calor de hogar a nuestras cocinas.

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