La reducción de contaminación en varias regiones del mundo debido al coronavirus (COVID-19) llevó a un equipo de expertos a buscar cambios en la composición atmosférica, clima, la precipitación durante semanas o meses, a fin de proporcionar evaluaciones para mejorar el pronóstico del tiempo y proyecciones climáticas en el futuro.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) informó que realiza la investigación para determinar el impacto del tráfico reducido de vehículos, viajes aéreos, servicios de paquetería, entre otras actividades en la atmósfera y los océanos.

«Esta visión única de la relativa quietud en la que nos encontramos sólo es posible debido al conocimiento de línea de base existente que NOAA ha construido durante décadas de monitoreo, modelado e investigación», afirmó Craig McLean, administrador asistente de NOAA para la Investigación Oceánica y Atmosférica.

“Esta investigación está proporcionando una nueva visión de los impulsores del cambio para nuestros océanos, atmósfera, calidad del aire y clima. Nuestro trabajo pasado nos ha preparado para investigar estos tiempos sin precedentes», puntualizó.

Los científicos de NOAA investigan el impacto de la disminución de la contaminación en áreas específicas a corto plazo, así como los impactos de la reducción de los niveles de ruido bajo el agua en la vida marina.

Puntualizó que se analizarán cambios en la actividad que afectan las emisiones como dióxido de carbono, metano, aerosoles y contaminantes atmosféricos comunes, luego de la disminución de contaminación por partículas finas en el este y oeste de Estados Unidos, así como la disminución de smog.

Además, monitorean gases de efecto invernadero (GEI) en varias ciudades grandes de la costa este de Estados Unidos, así como la reducción en el tráfico aéreo y si eso afecta la formación de nubes de menor altitud o la cantidad de energía solar que llega a la superficie.

También están enfocados en analizar la composición química del aire a partir de la reducción de las actividades humanas y los impactos relacionados, manifestó.

Refirió que trabaja en coordinación con la comunidad de ciencias ambientales, y los hallazgos que se generen de la investigación serán archivados por el Centro Nacional de Información Ambiental de NOAA para uso de otros investigadores.

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