Rusia vivió una semana de declaraciones claves sobre el desarme nuclear, en medio del vertiginoso aumento de los efectos para este país del coronavirus SARS CoV-2, causante de la pandemia de Covid-19.
Sin dudas, la intervención del presidente Vladimir Putin fue un momento crucial en los últimos días, pues este volvió a poner en claro la posición de Moscú en temas como la prórroga del Tratado de Reducción y Limitación de Armas Estratégicas Ofensivas (Start-3).

El arreglo firmado en Praga, en abril de 2010, por Rusia y Estados Unidos expira en febrero próximo y el mandatario ruso consideró que existían dos opciones para decidir el destino del sistema de control de desarme nuclear en el orbe.

La primera consiste en algo simple: extender el Start-3 por un año, sin condiciones previas y aprovechar ese tiempo para efectuar negociaciones sustanciales sobre futuros esquemas del desarme que podían incluir aspectos fuera de la avenencia rubricada en 2010.

El jefe de Estado admitió que se trataría de los armamentos modernos como los misiles hipersónicos, tanto para aviones como de buques, creados por Rusia como respuesta al sistema de defensa antimisil global de Washington, el cual amenaza la paridad estratégica en el orbe.

La segunda opción es más complicada: se deja morir el referido tratado y nos quedamos, Rusia, Estados Unidos y el resto del mundo sin un sistema claro y transparente de control sobre el proceso de desarme, consideró.

Putin aclaró, por cierto, que la falta del Start-3, el cual limita a mil 550 ojivas nucleares por cada parte en 800 portadores pasivos y 700 activos en tierra, mar y aire, para nada pone en peligro el poder defensivo de Rusia, pues cuenta con armamentos para garantizarlo.

Además, el jefe de Estado fue más allá y ante la demanda de la Casa Blanca de incluir a China en las pláticas, aclaró que ello era una decisión soberana de Beijing y sugirió incluir a potencias nucleares como Francia y Reino Unido y otras no declaradas, en alusión a Israel.

Todo ello ocurre cuando el rebrote de la pandemia o la llamada segunda ola ataca con fuerza a Europa, Estados Unidos empeora su situación ante esa enfermedad y Rusia vuelve a constatar el incremento de los casos con casi 111 mil 900 sólo en esta semana, de ellos mil 643 fallecidos.

De hecho, en ese periodo se establecieron dos máximas en la pandemia: 17 mil 340 contagiados en un día y 317 muertos en ese lapso.

Sin embargo, Putin estimó que esta vez se evitarán los cierres de grandes empresas, pequeños negocios y los planteles, cuando el país cuenta con dos vacunas registradas contra la Covid-19 y prevé el inicio de la aplicación masiva de la Sputnik V a finales de noviembre venidero.

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